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Bogotá D.C., 9 de mayo de 2008. La Plenaria del Senado acogió el informe que el senador Carlos Julio González Villa presentó sobre el estado de la violencia escolar en el país y aprobó la creación de una Comisión Accidental, que deberá presentar recomendaciones para enfrentar este problema de salud pública.
La Comisión buscará enfrentar un fenómeno creciente y poco diagnosticado en el país, que ocasiona enormes niveles de estrés emocional entre los niños y contribuye a aumentar las dificultades de aprendizaje. Usualmente, el miedo, la sensación de incompetencia y el sentimiento de culpa impiden a los menores comunicar sus dificultades a otros, pudiendo llegar a situaciones de depresión y a una importante falta de autoestima. A la propuesta del senador González Villa se le anotaron las también senadoras Gloría Inés Ramírez, Elsa Gladys Cifuentes y el senador Jorge Pedraza.
El senador González Villa recordó que “los estudios de la doctora Olga Lucía Hoyos, de la Universidad del Norte, y de Ana María Velásquez y Enrique Chaux, en Bogotá, demuestran que nuestros niños están expuestos a niveles alarmantes de maltrato verbal, la exclusión social y la agresión física indirecta, lo cual es preocupante, si se tienen en cuenta las consecuencias dañinas de esta forma de humillación y su potencial para derivar en conflictos violentos, en un país que tiene dificultades para tramitar sus conflictos a través del diálogo”. Los estudios también demuestran la existencia de tipos de maltrato más grave tales como el acoso sexual, las amenazas y los chantajes.
“Sin un sistema que monitoree de manera sistemática la violencia escolar, el Estado se halla cruzado de brazos para responder de manera coherente a un fenómeno directamente asociado a problemas estructurales de nuestro sistema educativo como la deserción escolar, los crecientes índices de consumo de drogas en nuestros niños y jóvenes o el drama de los embarazos adolescentes”, manifestó el parlamentario González Villa, quien insistió en la importancia de valorar la posibilidad de avanzar hacia la creación de un observatorio de violencia escolar, propuesta que ha sido ensayada con éxito por otros países.